Llevas años formándote.

Y aun así, algo pregunta por dentro:

¿Quién soy yo para hacer esto?

El problema no es la formación. Es lo que ocurre dentro cuando se intenta ocupar el lugar que corresponde.

El Síndrome de la Impostora en terapeutas no funciona igual que en otras profesionales.

El síndrome de la impostora en terapeutas se activa en momentos de exposición profesional: antes de una sesión, al publicar en redes, al cobrar. No es inseguridad general ni falta de formación. Es un sistema interno que aprendió que mostrar quién eres tiene un coste.

Porque cuando el juez interno le habla a un o una terapeuta, sabe exactamente qué decirle. Conoce la formación, las dudas clínicas, los casos que no salieron como se esperaba. Es un juez muy bien informado.

 

Y eso hace que sea mucho más difícil de ignorar.

 

Puede que tengas una sensación general de seguridad en otros ambitos de tu vida pero cuando se trata de lo laboral algo se activa justo antes de una sesión, cuando se publica algo en redes, cuando alguien pregunta en qué te especializas y necesitas un segundo de más para contestar.

Y aunque creas que es por fatla de capacidad o formación lo que pasa ocurre en otro nivel y lo que te explico en el modelo neurorelacional.

¿Qué está pasando?

El síndrome de la impostora o impostor en profesionales del acompañamiento se manifiesta como un freno antes de exponerse, duda constante sobre el propio criterio, búsqueda interminable de más formación y una autoexigencia que no descansa. La capacidad está. Lo que el sistema nervioso aprendió es a no creérsela.

El freno justo antes

Ya sabes lo que quieres hacer. Pero algo detiene el proceso justo antes de exponerte : de publicar, de cobrar lo que vale el trabajo, de decir en voz alta en qué una se especializa. Lo que se activa es un sistema interno cada vez que intentas ocupar más espacio.

 La duda que no descansa

A veces hay seguridad. Pero el juez aparece enseguida: ¿estoy suficientemente preparada o preparado para esto?, ¿y si me equivoco? Puede que no dudes sobre tu capacidad, pero sí sobre el derecho a estar a ahí.

Más formación, misma inseguridad

Llevas años formándote. Y cada vez que acabas un curso piensas que ahora sí, que ahora llegará la sensación de estar listo o lista. Pero no cambia. Porque el problema no está en lo que sabes.

El cansancio de exigirse tanto

Das el máximo en todo. Y aun así nunca es suficiente. Hay una parte que no descansa, que siempre encuentra algo que mejorar, que nunca deja bajar el ritmo ni celebrar lo que ya se ha conseguido.

Qué cambia cuando se trabaja desde dentro.

Cuando se trabaja el síndrome de la impostora desde este modelo, los cambios son concretos: mayor capacidad de exposición profesional, confianza en el propio criterio, reducción de la autoexigencia destructiva y una relación más compasiva con una misma. Cambios que se sostienen en el tiempo.

Exponerse sin que sea una batalla

Publicar, cobrar, decir en qué  eres especialista. La exposición deja de ser el escenario terrible que el sistema nervioso anticipaba.

Confiar en el propio criterio

Dejar de buscar fuera la validación que antes se necesitaba constantemente. El criterio propio tiene peso porque se ha aprendido a validarlo.

Un trato más amable conmigo

La dureza empieza a marcharse y aparece un nuevo espacio : más amable, más compasivo, más comprensivo.

Ocupar el lugar

Atreverse. Y alegrarse de poder sentir por fin que hay un lugar propio al que pertenecer.

 CÓMO TE ACOMPAÑO

EL MODELO NEURORELACIONAL

El Origen

Por qué no basta con entenderlo si el cuerpo sigue en alerta.

El síndrome de la impostora no vive solo en los pensamientos. Vive en el sistema límbico, en la memoria emocional, en un sistema de partes internas que aprendió hace años que el vínculo dependía de hacerlo bien.

Por eso no se resuelve con información ni con autoafirmaciones.

El sistema interno

¿Cómo lo abordamos?

Para mí, la personalidad está constituida por un sistema interno de partes. Y el Síndrome de la Impostora no es una sola voz , es un sistema de partes que se organizó hace mucho tiempo alrededor de una experiencia muy concreta: aprender que se valía cuando las cosas se hacían bien. Eso pudo venir de la familia, de lo que se vio en casa, de los mandatos cultural recibidos, del contexto escolar. Generalmente, de todo eso a la vez.

 

Ese aprendizaje no desapareció al hacerse adulto o adulta. Se convirtió en un sistema de partes que lleva años protegiendo a su manera: exigiendo, vigilando, frenando antes de exponerse demasiado.

El trabajo

Lo que propongo es un trabajo clínico para conocer ese mapa de partes y como afectan a tu sistema nervioso: cuáles son, qué función tienen y de qué protegen. Cuando se entiende desde dentro, algo cambia de verdad: hay más exposición, más confianza, menos necesidad de validación constante y una manera de tratarse con la misma calidad con la que se acompaña a otras personas

 

El objetivo no es evitar o silenciar las partes que frenan, el cambio viene cuando se entiende qué están cuidando.

¿Por qué yo? Soy Ana Torres

Ana Torres es psicóloga sanitaria colegiada (AN06585) con más de 25 años de experiencia clínica y creadora del Modelo Neurorelacional del Síndrome de la Impostora. Especializada en profesionales del acompañamiento, trabaja desde la integración de neurobiología, terapia corporal y trabajo con partes internas.

Llevaba años atendiendo a víctimas de agresión sexual. Tenía experiencia, formación, buenos resultados. Y un día me invitaron a dar una ponencia en unas jornadas andaluzas sobre ese mismo tema.

 

En lugar de vivirlo como un reconocimiento, se me despertó un miedo a la exposición que no supe de dónde venía.

 

Años después cayó en mis manos un artículo sobre el Síndrome de la Impostora. Y encajó todo. Porque eso era exactamente lo que me pasaba: dentro de la sesión, segura. En cuanto tenía que exponerme, algo en mí cambiaba por completo. Y yo, que acompañaba a otras personas a entender sus miedos, no entendía el mío.

 

Cuando pude trabajarlo y entender qué había debajo, tomé una decisión: quería acompañar a otros y otras terapeutas a hacer ese mismo camino.

 

Hoy llevo más de 25 años ejerciendo como psicóloga sanitaria, con formación especializada en terapia corporal integrativa y en trauma. Y he desarrollado el Modelo Neurorelacional del Síndrome de la Impostora específicamente para profesionales del acompañamiento, porque sé que este trabajo, cuando se hace desde dentro, cambia la manera de ejercer y la manera de tratarse.

 

La teoría seguramente ya la conoces. Yo te propongo la experiencia.

Más de 25 años de experiencia clínica

No hablo del Síndrome de la Impostora desde la teoría. Lo conozco desde dentro, como profesional y como persona que lo ha trabajado en primera persona.

 Modelo propio

He desarrollado el Modelo Neurorelacional del Síndrome de la Impostora, un marco clínico específico para profesionales del acompañamiento, que integra neurobiología, trabajo con partes y terapia corporal.

 Formación en trauma y cuerpo

Mi trabajo integra terapia corporal integrativa y formación en trauma. Porque el SI no solo vive en los pensamientos.

Conozco el tema desde dentro

También lo he vivido. Eso no me hace mejor terapeuta, pero sí me permite acompañar desde un lugar que no es solo teórico.

Acompañamiento personalizado

No hay recetas ni fórmulas. Cada proceso es distinto porque cada sistema interno es distinto.

 Trabajo clínico

Lo que propongo es rigor clínico. No técnicas de motivación ni pasos mágicos. Trabajo real, desde dentro.

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